El Especial: "Mi Matamoros Querido"
28 Enero, 2010
Oscar Treviño Jr./El Bravo

Mientras procedía a la colonización en 1749, Matías de los Santos Coy decidió establecerse lo que hoy es la Quinta y Matamoros, un rancho ganadero llamado "San Juan de los Esteros Hermosos", pero tuvo que abandonarlo debido a los ataques constantes de los indios, que se negaban a ser "civilizados", por esa razón no se le considera como colonizador.

Dos años antes José de Escandón en una carta a la Corona había redactado que este lugar -Matamoros-, era inadecuado para instalar una villa por el desbordamientos del río Bravo y a que cuando llovía se enfangaba.
Sin embargo en ese 1747, llegan 12 familias procedentes de Camargo y una de Reynosa, quienes fundan una congregación llamada "San Juan de los Esteros Hermosos", eligiendo los terrenos que brevemente ocupara Matías de los Santos Coy.
En 1784 hacen los trámites recompra de 113 sitios de ganado mayor- algo así como 17. 5 kilómetros cuadrados- argumentando que tenían más de 10 años viviendo en el Lugar. El dueño de los terrenos era don Andrés Vicente o Antonio de Urízar que no conocía su propiedad y nombra a su representante don Ignacio del Valle.
Las familias nombran a Ignacio Anastacio de Ayala como su representante y se hacen los acuerdos estando presentes Diego de Lasaga, gobernador político y militar de la colonia del Nuevo Santander y Pedro Félix Campuzano, juez comisionado por el gobierno para la medición de las tierras.

Sin embargo las escrituras se firman el 18 de octubre de 1784 en San Felipe de Linares, Nuevo León, Juan Jacinto de Lanuza, nuevo apoderado de Andrés Vicente de Urízar, pero es hasta el tres de enero del siguiente año cuando la transacción comercial queda finiquitada.

Las familias
De esta manera los terrenos o los ranchos ganaderos, comenzaron a identificarlos como los apellidos de los propietarios siendo estos Juan José Cisneros casado con María Antonia Villarreal, propietarios de los terrenos de "Cabras Pintas".
Don Juan Nepomuceno Cisneros Villarreal casado con María Teresa Salinas, dueños del predio "La Canasta"; Don Miguel Chapa esposo de María Teresa Treviño, duelos de "El Chapeño"; Don Santiago Longoria, esposo de María Hinojosa, propietarios de "El Longoreño"; José Antonio de la Garza Falcón, esposo de Josefa Villarreal, propietarios de "El Falconeño"; Don Antonio de la Garza, esposo de María Salomé Sepúlveda, propietarios de "El Tahuachal".
Don Luis Antonio García Rodríguez, casado con María Rosalía de la Garza, dueños del potrero de "Los Gachupines", Don Ramón Longoria, casado con Josefa García, propietarios de "La Barranca" y "El Capote", junto con Marcelino Longoria y su esposa Francisca de la Serna.

Don José de Hinojosa casado con Antonia Benavides, dueños de "La Palma"; Juan José Solís, esposo de María Gertrudis Hinojosa, dueños de "El Soliseño"; Nicolás de Vela, esposo de María García, propietarios del agostadero "Las Animas" y Santo Domingo, junto con José Antonio Cavazos y Gertrudis Cantú.
En 1776 se crea la Comandancia de las Provincias Internas de oriente, debido a los ataques de los indios de las praderas, los comanches y el resto de los que se negaban a ser colonizadores, de la cual el Nuevo Santander formó parte y se estableció un cordón militar para detener a las hordas.

Los primeros alcaldes
La colonización del Nuevo Santander se cimentó a base de Ayuntamientos, porque cada pueblo nombraba cada año con un encargado de la justicia, un procurador y dos regidores.
La evangelización y conversión de nativos se encomendó a frailes franciscanos del Colegio de la Propaganda de la Fe de Guadalupe Zacatecas y llegan dos Francisco Pueyes y Manuel Julio Silva.

Fue hasta 1793 que llegaron estos frailes y propusieron un nuevo nombre para la comunidad y le cambian a "Nuestra Señora de Refugio de los Esteros", esto porque los habitantes le llamaban "El Refugio" o "Villa del Refugio".
Los Huastecos y los Olives que habían sido traídos de Florida jamás se sometieron a la colonización por eso combatían a los habitantes y a los indios ya "civilizados", lo que motiva su exterminio. Los prisioneros eran cambiados a razón de 60 u 80 hombres por un caballo.
En la corona que había prohibido la esclavitud se dieron cuenta de la situación y culparon a José de Escandón y Helguera sometiéndole a un Juicio de Residencia en 1767, pero sin ser despojado de la gubernatura del Nuevo Santander.
Escandón murió cuatro años después, pero fue reivindicada su memoria por España.

Los franciscanos mientras tanto decidieron cambiar lo que era el centro de la ciudad a un trazo en una parte más alta para evitar las inundaciones y se hace dos cuadras hacia el sur, donde actualmente permanece.
Como procedían de España el trazo es similar para sentirse como si estuviesen en su hogar, por eso ubican la iglesia al oriente, una plaza, al poniente el cabildo y al norte y sur los principales vecinos y deciden bautizar el lugar como "Congregación de Nuestra Señora Refugio",.
Traen una virgen que es la patrona de la ciudad originalmente llamada "Nuestra Señora de Refugio de los Pecadores", pero le quitan lo de "los pecadores", porque ta estábamos convertidos al catolicismo.

La plaza de Armas
La plaza de Armas hoy conocida como "Miguel Hidalgo y Costilla", era el lugar más importante, porque allí se colocaba "La Picota" que era la columna a un palo tipo poste donde colocaban la cabeza de aquellos indios que luchaban contra las autoridades en donde también había un cadalso, que era un tablado para aplicar la pena de muerte.

Se le llamaba plaza de armas, porque la autoridad citaba a los habitantes ante una amenaza de ataque de indios, bandoleros o extranjeros y allí se acordaba quiénes deberían tomar las armas para la defensa o perseguir a los bandidos.
Para 1800 la ciudad había crecido tanto que se nombra un alcalde siendo Don Cayetano Girón el primero y se le construye la presidencia municipal para que se encargara de despachar a los pobladores.

Villa de Matamoros

Cuando se publica el decreto No.12 en el que se concede a la "Congregación del Refugio" el titulo de Villa de Matamoros, el 28 de enero de 1826, había una población de tres mil 933 habitantes, cuenta Luis Gerardo González Álvarez, director del Archivo Municipal.

El Congreso Constitucional de de Tamaulipas, deseando fomentar la población y para perpetuar la memoria de uno de los mártires de la Patria -Mariano Matamoros- decreta:
Artículo 1.- Se concede a la Congregación de Refugio el titulo de Villa y se llamará Villa de Matamoros.
Artículo 2.- Permanecerá en aquella población en donde está y el Gobierno dispondrá lo necesario para aclarar la propiedad del terreno, propiedad del terreno de la ubicación haciendo que sea indemnizado conforme a la ley si fuera de particular.
Lo tendrá entendido el Gobernador del Estado y dispondrá su cumplimiento haciéndolo imprimir, publicar, y circular.

Lo firman
Firman José Miguel de la Garza, diputado presidente y Juan Nepomuceno de la Barreda, diputado secretario y lo da a conocer dos días después Lucas Fernández, gobernador de Tamaulipas y su secretario José Rafael Benavides.
El licenciado González Álvarez expone que los dos artículos del Decreto No.12 refieren al cambio de nombre y de categoría urbana. El otro a que serían indemnizados los propietarios del rancho donde estaba asentada la ahora Villa de Matamoros.

"Para estas fechas era propiedad de Juana Girón, viuda de Calixto de Ayala, hijo de Ignacio Anastasio de Ayala, que era el representante -lo que ahora sería el alcalde-, de las 13 familias que fundaron lo que hoy es H. Matamoros, pero que era el primer propietario del rancho San Juan de los Esteros Hermosos", explica González Álvarez.
Actualmente Matamoros de acuerdo con el conteo de INEGI y del Consejo Nacional de Población -Conapo-, tiene un población de 878 mil355 habitantes.
De acuerdo con los historiadores y cronistas de la ciudad, lo que hoy es Matamoros se fundó el 24 de junio de 1774, pero al no haber una evidencia física que lo certifique oficialmente, no se puede tomar en cuenta.