H. Matamoros, Tamps., 30 de Octubre del 2014
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Revelan "escuelas" de niños sicarios

México, D.F.- Consciente de la vulnerabilidad en la que se encuentran los menores huérfanos, el grupo criminal de "El Chapo" Guzmán se ha dado a la tarea de reclutarlos en Sinaloa, muchas veces a la fuerza.
Lo anterior se desprende de un estudio en el que Elena Azaola, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, entrevistó a 278 menores detenidos por delitos graves en Coahuila, Sinaloa, Morelos e Hidalgo.
"Sabemos, así nos lo dijeron, que específicamente El Chapo tenía grupos dedicados a captar a estos chicos huérfanos, porque él sabía, él sabe mejor que el Estado en este sentido, que esos chicos eran los más débiles, los más susceptibles", comentó Azaola en el marco del Seminario sobre Violencia en México, en el Colegio de México.

Problemas
"No trato de justificarlos, pero cuando un chico dice mataron a mi mamá, mataron a mi papá o mataron a mi hermano, ¿a mí qué más me da la vida de los otros? Si me arrancaron la vida de los míos de la forma en que me la arrancaron, ¿por qué me voy a preocupar por la vida del vecino?", reflexionó la especialista.
Dentro de su ponencia "Fábrica de sicarios", Azaola dio a conocer que 47 por ciento de los menores abandonaron sus casas y 12 por ciento tuvieron que vivir en la calle.
Además, 41 por ciento sufrió maltrato constante en su infancia, 37 por ciento dijo que no recibió ninguna ayuda y el 14 por ciento ya no confía en nadie.
"Cómo es posible que a esa edad, 15 o 17 años, ya llegó a la conclusión de que en este mundo no hay nadie en quién se pueda confiar?, pongámonos en esos zapatos", pidió.
El 94 por ciento de los menores detenidos ya había desempeñado algún empleo, desde franeleros hasta vendedores de chicles, aunque algunos mencionaron que trabajaban como sicarios o halcones.

Adolescentes
Para describir a estos jóvenes, la especialista dijo que hoy en día se utiliza el término "muerte social".
"Chicos que no sienten tener ningún papel, que no hayan ningún lugar, que creen que su vida es de segunda clase, que no viven como ciudadanos y tampoco como sujetos de derecho", señaló.
En este contexto consideró absurdo que haya Estados que contemplan hasta 20 años de pena para los adolescentes, pues los estudios muestran que es lo peor que se le puede hacer a la vida de un menor, por lo que recomendó llegar a un consenso nacional sobre el tema.
"Uno esperaría que ante las deficiencias de la familia, un Estado, digno de tal nombre, tendría que entrar la sociedad civil, y vemos que esto no ocurre: falla la familia, falla el Estado, falla la sociedad civil", lamentó.
De los delitos graves por los que se les procesó a los menores, el más frecuente fue robo con violencia, con 35 por ciento de las incidencias, y homicidios, con 22 por ciento.
Sin embargo, se señaló, varios más admitieron haber matado, pero no fueron detenidos por ello.